Algo de mí

Mi nombre es David y me considero una persona algo tímida y callada pero muy observadora.

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Soy licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Castilla-La Mancha y dentro de mi formación artística siempre me ha interesado la fotografía como medio de expresión. Desde pequeño siempre me gustaba dibujar, pintar o hacer cualquier escultura con las manos pero también he sido un apasionado de la fotografía, quizás por la cultura visual en la que he vivido y me causaba mucha curiosidad, o tal vez porque lo llevaba en los genes, ya que a mi padre siempre le gustaba coger su réflex e inmortalizar algunos momentos familiares y viajes, ganando incluso algún premio. Fue con su cámara, una Práktica MTL3 y un objetivo 35 mm, con la que empecé a practicar en modo manual y desde un viaje de fin de curso a Francia en el que gaste varios carretes de color, no he parado de capturar instantes, paisajes, personas, lugares y todo aquello que me llama la atención. En ese afán de documentar mis experiencias, siempre he procurado buscar un estilo que me defina pero al ir evolucionando a la par que la tecnología aún no lo he encontrado, o quizás si y no me he dado cuenta.

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Cuando me preguntan de dónde procedo, siempre digo que soy una especie de híbrido entre dos pueblos ubicados en la Alcarria Conquense; uno es Vellisca, bonito pueblo a los pies de la sierra de Altomira, y el otro es Huete, pueblo muy rico en historia y tradiciones, y donde he vivido una gran parte de mi vida. Aunque también me considero conquense ya que he pasado ocho años de mi vida estudiando en Cuenca y siempre que puedo hago una visita. No será una ciudad muy grande pero tiene lo necesario para vivir en ella y disfrutar de su gran patrimonio histórico y la riqueza de sus tierras llenas de naturaleza.

Aunque en mis comienzos fotografiara todo aquello que tenía cerca, casi siempre en un entorno natural, con el paso de los años me he ido especializando en fotografía social puesto que la esencia de las personas siempre tiene algo que decirnos y cuanto más tiempo pasa más importancia cobran esos recuerdos congelados en el tiempo, aquellos que refrescan la memoria al verlos y que traen recuerdos y vivencias pasadas, algunas difíciles de repetir.

En el ámbito profesional de la fotografía social actualmente hago todo tipo de reportajes, pero concretamente me he especializado en bodas. Estudié en la primera edición del Máster Internacional de Fotografía de Bodas en la escuela EFTI de Madrid donde a parte de aprender mucho sobre este tipo de fotografía conocí a grandes profesionales, tanto profesores como compañeros, con los que sigo manteniendo el contacto.

Alguna vez escuché que nunca se deja de aprender y doy fe de ello, no hay día en que no me acuerde de esas palabras. La mejor manera de ir cogiendo experiencia es aprender de los que saben y llevan tiempo en esto, por ello siempre que puedo hago algún curso de fotografía para mejorar, evolucionar o incluso reciclar conceptos ya conocidos y que con el tiempo se han ido perdiendo aunque dispongas de una memoria privilegiada. Por ello, hice otro curso de fotografía de bodas, esta vez fue un seminario con Felix Faura, el cuál también me ofreció la oportunidad de compartir clase con grandes fotógrafos y aprender de una persona que habla sin pelos en la lengua y a la cual le agradezco todo lo que me aportó esos días.

Casi siempre suelo llevar alguna cámara encima ya que nunca sabes donde va a estar el mejor instante, un gesto cariñoso o el recuerdo más bonito y mi trabajo se basa en la captura de la luz ideal en cada situación, esa luz que nos permite ver tantos momentos importantes y sin ella todo sería distinto.

Espero que ahora me conozcas un poco más y si en un futuro nos encontramos acuérdate de sonreír.

 *Fotografías mostradas de Fidel del Campo, David Gómez y algunos compañeros.