Rubén, 20 días.

Llegar a la casa y sentir que no hay ruido, que el silencio acoge cuanto en ella hay y ver a Rubén casi dormido en los brazos de su madre me hacía pensar en una sesión tranquila y relajada. Pero por algún motivo notó mi presencia, me mostró su lado más inquieto al tiempo que me sorprendían esos ojazos que no me perdían de vista y no conseguían cerrarse aunque lo intentaban.

Los arrullos y voz de su madre, y mucho derroche de paciencia hicieron que el pequeño se relajase y pudieran salir fotos como las que os comparto a continuación. Disfrutadlas como lo han hecho sus padres al ver el resultado de la sesión de su pequeño.

Rubén, 20 días.

 
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